Hoy en día cualquier Venezolano con dos dedos de frente, y con venezolano me refiero a todo ciudadano no-comunista del país, se da cuenta de las sucias y torpes jugadas políticas de los dos “partidos” más populares dentro de la tendencia opositora, me refiero claro está a Primero Justicia y a Un Nuevo Tiempo. La razón de esta torpeza continuada, de esa actitud estúpidamente blanda y desanimada, de creer que a un dictador se lo saca del poder por medio de los votos, no es desgraciadamente de la ignorancia de Manuel Rosales o de la falta de carisma de Julio Borges, se trata de algo mucho peor: La Falta de Coraje.
Tal como no puedo hablar de corrupción sin tener las pruebas, si puedo hablar de cobardía en cuanto la actitud constante de UNT y PJ es la de no defender la democracia como se debe por “temor a un baño de sangre”; estos dirigentes políticos carecen de la fuerza, la motivación o la sinceridad necesaria para plantear el enfrentamiento frontal contra la tiranía, saben muy bien que no son capaces de defender la libertad contra una dictadura por medio de elecciones fraudulentas, pero se aferran a ese único mecanismo por no querer poner en riesgo su actual comodidad personal: ¿O es que no saben de donde provienen los recursos para las campañas electorales?…
El problema central radica en que una clase “dirigente” tan endeble y miserable no debería estar ocupando el puesto que ocupa, por la sencilla razón de que está demostrado que sus mecanismos nunca han logrado dar con alguno de los objetivos de la oposición, sin embargo se mantienen como “líderes” gracias al apoyo del único medio de comunicación libre de Venezuela, Globovisión; quienes también por temor a ser cerrados por el Estado censuran cualquier postura “radical” contra la tiranía. Claramente el obstáculo que nos impide llegar a la Libertad se trata del Miedo.
¿Como llegamos a ésta situación? ¿Por que estamos siendo dirigidos por los cobardes?.
Sin querer ahondar en detalles históricos, Venezuela comenzó a padecer un progresivo deterioro del sistema de partidos políticos a ráiz del Viernes Negro y la crisis económica, que aproximadamente una década mas tarde terminaría de cultivar el descontento popular que llevaría a los tristes sucesos del 27 de febrero y serviría de excusa para las escaramuzas golpistas de Hugo Chavez, auspiciado por la sed de recursos del miserable dictador cubano Fidel Castro, si bien estos sucesos no terminaron de destruir la democracia en el país si lograrían herir de muerte el apoyo popular de los partidos políticos tradicionales, hecho que se ve reflejado en la victoria del “chiripero” con Rafael Caldera, más tarde la crisis bancaria acaecida durante el gobierno de Caldera terminaría de preparar el terreno para el ascenso al poder de Chávez, cuya campaña electoral en 1998 se basaba en criticar hasta la saciedad a los partidos tradicionales, claramente ese era el objetivo inicial que le permitiría gozar de un buen período de tiempo sin una oposición organizada y estructurada y además captaría una masa de votantes lo bastante descontentos como para no fijarse en sus tendencias comunistas.
Sin embargo, mas temprano que tarde, un liderazgo opositor surgió en contra de los atropellos a la libertad de pensamiento (Decreto 1011) y posteriormente en defensa de la “meritocracia” o mejor dicho, en contra del servilismo político en las empresas públicas; este liderazgo no estaba constituido por los dirigentes políticos tradicionales, sino por figuras importantes dentro de la sociedad civil como Carlos Ortega, líder de la CTV, cuyo objetivo no era ocupar un cargo político sino el simple y noble deseo de salvar la patria contra el comunismo, de no permitir que las libertades individuales fuesen socavadas por un grupo de socialistas trasnochados y militares oportunistas. Este liderazgo guió al país a la gesta mas noble que a vivido Venezuela en los últimos 10 años , la Marcha Libertaria del 11 de Abril de 2002, en la que el pueblo democrático se alzó contra el comunismo y decidió combatirlo de frente y sin temores, pese a que ese no era el motivo ni el objetivo original de la movilización, siendo éste un deseo popular compartido por esa inmensa cantidad de nobles patriotas, hombres comunes pero con gran amor por sus hijos y por sus derechos. Es la única vez en que Venezuela a estado ciertamente cerca de ser libre de este comunismo desgraciado.
Por una total falta de organización, y una serie de errores políticos y legales, el esfuerzo fiero y sagrado del pueblo no logró dar castigo definitivo al tirano, la figura de Carmona Estanga echó por tierra toda la sangre derramada y toda la esperanza de los patriotas… el Tirano volvió al poder de la mano de los militares que lo depusieron, luego trataría de tergiversar la verdad diciendo que regresó al poder por un “levantamiento popular”, hecho totalmente falso si comparamos la pírrica cantidad de seres que salieron el 13 de abril a protestar con la enorme masa de hombres y mujeres que manifestaron el día 11 y que colmaron la capital de banderas y gritos de libertad.
Gracias a su gran percepción Carlos Ortega decidió no ser partícipe de las torpezas de Carmona, y de hecho no lo acompañó en la firma del “decreto Carmona”, sería él el lider de la siguiente gesta llamada “El Paro Nacional” de 2002 – 2003, que generaría a su vez la revuelta de las “Guarimbas” que harían temblar una vez mas al régimen comunista.
Durante las Guarimbas la oposición estaba logrando su objetivo, las fuerzas de represión estaban agotando su energía y el gobierno estaba a punto de entrar en colapso junto al país, pero aquí es donde entra una de las tres “personalidades nefastas” TEROBO, Julio Borges, quien llamaría a la calma junto con el resto de la Coordinadora Democrática (Excluyendo a Carlos Ortega, el único dirigente real para ese momento) para armar una “Mesa de negociación y acuerdo” que tendría como objetivo preparar el camino para un Referendum Presidencial.
Es de este modo, como un grupo de partidos políticos llamado Coordinadora Democrática, aprovechó la imagen de Carlos Ortega para ganar popularidad y colocarlos como dirigentes opositores, y luego lo desechó una vez que logró tranzar una vía en la que los partidos políticos ahora débilmente fortalecidos serían quienes se enfrentaran a Chavez y quienes en el mejor de los casos lo sustituirían en el poder. La Coordinadora Democrática fue la escalera que sacó del foso del abandono a los partidos políticos muertos desde 1999.
De este modo se comportaron, como viles parásitos del liderazgo civil.
No es, por tanto, dificil de entender porqué figuras como Enrique Mendoza, otrora el “futuro presidente de Venezuela”, abandonaran a la opoisición después que sintieron el firme rechazo de los opositores (a través de la abstención) en las elecciones de alcaldes y gobernadores de 2004, poco tiempo después del fraude cometido el 15 de agosto durante el Referendum Presidencial, fraude que la Coordinadora Democrática no se atrevió a combatir, sino que velando por sus intereses a corto plazo prefirieron reconocer el resultado y así poder participar en las elecciones de gobernadores. Sin embargo, un grupo de estos dirigentes de la ahora muerta Coordinadora Democrática se mantuvieron en la opinión pública, figuras como Teodoro Petkoff (un comunista de toda la vida) o Julio Borges, y uno de los dos únicos gobernadores opositores que sobrevivieron a la purga de las elecciones de alcaldes y gobernadores, Manuel Rosales.
Tras las elecciones parlamentarias de 2005, en las que el pueblo se negó a votar puesto que se había demostrado que el voto no era secreto, sucedería la campaña para las elecciones presidenciales de 2006, una campaña que la oposición comenzaría tardíamente puesto que no se veía un posible candidato, hasta que por imposición (dado que no quisieron someterse a unas elecciones primarias de pre-candidatos) Manuel Rosales fue designado como candidato opositor, mediante el consenso de Julio Borges , Teodoro Petkoff y otras figuras de menor reconocimiento público.
Las condiciones técnicas y de campaña no permitían una victoria opositora, tanto por el hecho de que no habían garantías electorales (Un REP brutalmente abultado y con enormes anormalidades, votación electrónica, existencia de captahuellas y un CNE totalmente parcializado – con Jorge Rodriguez, actual vice-presidente de la República y organizador del PSUV, como presidente del organismo comicial) como por el abuso de recursos propagandísticos del Estado. Al final Manuel Rosales admitió una derrota en unas elecciones que el mismo calificó como no totalmente limpias, hecho que le causó un enorme rechazo popular que aún a día de hoy lo persigue.
Durante meses los dirigentes políticos opositores que se prestaron para participar en unas elecciones viciadas (sin importar el tamaño del fraude o si efectivamente terminó de ejecutarse) se mantuvieron con bajo perfil, dado el asco que generaban dentro de la población opositora…
Hoy en día, un año después de su ultimo fracaso, vuelven a llamar a la población a votar con aún menos garantías electorales, ni siquiera hay vigilancia internacional de la ONU ni de la OEA, se valen del apoyo tácito de Globovisión para seguir intentando liderar la población opositora, para tratar de evitar una nueva muerte política como la de 1999, tienen miedo de que el liderazgo vuelva a las manos de la Población Civil, y por eso se oponen, rechazan y combaten cualquier postura firme y directa contra la tiranía, por que saben que un discurso semejante despertaría el apoyo de las masas opositoras y les restaría poder y los sumergiría de nuevo en las sombras políticas.
Como conclusión, el llamado al voto por parte de el grupo de TEodoro ROsales y BOrges, TEROBO es su arma política para evitar que la sociedad civil vuelva a tomar el liderazgo de esta lucha, ellos no quieren que eso suceda por que significaría su nueva muerte política y con dicha muerte perderían su fama y sus abundantes recursos.
Evitar que la Oposición de Verdad luche de frente contra el Comunismo rampante, es una cuestión de vida o muerte para TEROBO